sábado, 21 de junio de 2008

La luz








Hay veces en la vida del ser humano, en las que, debido a su capacidad de pensamiento, superior a cualquier otro animal, se sumerge en pozos de dolor, de angustia, de enfado, de desesperación... lugar del cual se ve incapaz de salir.




En estas situaciones, en las que realmente piensas que no sirves para nada y que no pintas nada aquí, es el momento en el que, sin previo aviso, aparece una luz, algo que quiere sacarte de ese pozo en el que te encuentras sumido y estancado.




Esa luz no para de tirar de ti con todas sus fuerzas, pero no es fácil, debe enfrentarse a temores, dolor, recuerdos, angustia... cosas que hacen que vaya perdiendo su brillo y su fuerza, que comience a ceder frente a la oscuridad.




Cuando esa luz no se apaga sino que renace como un fénix de sus cenizas, es cuando debes aferrarte a ella y dejar atrás toda esa oscuridad, todo ese dolor, ya que su brillo te aportará todo lo necesario para ser feliz. Habrá momentos de recaidas, habrá momentos duros aunque también felices, pero esa luz no dejará de brillar y te acompañará en tu largo camino. Esa luz a la que te aferraste aquel día, te hará feliz.

1 comentario:

Palma dijo...

Tú eres mi luz. Te quiero.